Qué más espera un niño

que pasa del descontrol al cariño;

que sólo su madre intente

contener el refugio en su mente.

Con los ojos puestos fuera

las palabras dulces el espera,

pobre chico embetunado

de odios y miedos pasados.

Solo el amor puede sanarlo,

no hay remedios, no hay magos;

más que esta pura y desinteresada

ayuda desde el alma.

Si su madre no lo entendiece

ya sería comida de peces,

si su padre lo contuviese

sería otro el que lo padeciese.

Pero qué cohibido te pones,

yo solo espero que el odio te abandone,

trabajando por tu constancia,

con amor y sin tardanza.

Disculpas te pido

si he alguna vez caido,

es que a veces el tiempo

se lleva los ojos muy dentro,

esperando resultados prontos,

pero ya sé que eso es obsesivo,

es por eso que tu espíritu sigue vivo;

hijo mío siempre espero

guiar tu camino intenso,

y honrar tus logros y tus momentos.

 

TaMaH!-)